270 ADOLESCENTES PRIVADOS DE LIBERTAD RECIBIERON CAPACITACIONES EN OFICIOS PARA AMPLIAR SUS OPORTUNIDADES DE INSERCIÓN LABORAL
Unos 270 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 20 años, mujeres y varones que se encuentran en centros del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA), culminaron las primeras capacitaciones en oficios impulsadas mediante un convenio entre la Fundación de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA), el INISA y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP).
La propuesta busca brindar herramientas para ampliar sus oportunidades de formación e inserción laboral, a través de cursos prácticos dictados dentro de los propios centros.
Las primeras instancias de formación finalizaron con resultados positivos, según destacó el integrante de la Fundación UNTMRA, Federico Bolche, quien explicó que los cursos incluyen herrería, soldadura y sistemas constructivos no tradicionales, como el steel framing, entre otras áreas. Las capacitaciones se desarrollan en centros como la Colonia Berro, el Centro de Ingreso Adolescente (CIA) y el Centro de Ingreso de Adolescentes Femenino (CIAF).
“Terminamos las primeras capacitaciones en este momento, con muy buen suceso”, señaló Bolche, quien explicó que la modalidad contempla la participación de trabajadores, muchos de ellos en actividad, pertenecientes a las ramas vinculadas con los oficios que se enseñan.
La formación combina el aprendizaje técnico con contenidos vinculados a la seguridad y las condiciones de trabajo. Los cursos tienen un enfoque “100 % práctico”, acompañado de evaluaciones y clases sobre conocimientos y herramientas propias de cada oficio, normativa y seguridad laboral.
Además, uno de los aspectos centrales de la propuesta es que la experiencia de los trabajadores se incorpora también como herramienta pedagógica para el desarrollo de habilidades sociales y de convivencia. En ese sentido, Bolche destacó que el programa retoma prácticas vinculadas a la negociación colectiva, el tripartismo y las relaciones laborales.
“Hay una cuestión bastante interesante, que es que todo este programa está pensado en el uso de las técnicas que vienen aprendiendo los trabajadores en el formato de la negociación colectiva, el tripartismo y las relaciones laborales”, afirmó.
Según explicó, esa experiencia permite generar instancias de intercambio entre los trabajadores y los jóvenes, en las que se abordan situaciones que van más allá del aprendizaje de un oficio.
“La experiencia adquirida por los trabajadores ha permitido generar talleres, mesas redondas, intercambio de conocimiento de los jóvenes y de cómo encarar lo que refiere a negociar, al manejo de la frustración y a la resolución de problemas”, sostuvo el integrante de la Fundación UNTMRA.
De esta manera, la iniciativa busca que la capacitación no se limite a la adquisición de conocimientos técnicos, sino que también acerque a los adolescentes a experiencias concretas del mundo del trabajo y a herramientas que puedan aplicar en distintos ámbitos de su vida.
La experiencia de los primeros 270 participantes se enmarca en un programa más amplio que prevé alcanzar a unos 500 adolescentes privados de libertad, mediante cursos de formación en distintos oficios.
El proyecto contempla distintas áreas de formación, entre ellas herrería, soldadura, electricidad, barbería, construcción en seco y reparación y desarme de motos, con el objetivo de acercar a los jóvenes conocimientos que puedan convertirse en herramientas para su futuro laboral.
La iniciativa busca generar oportunidades educativas y laborales durante el período de privación de libertad, así como contribuir a la construcción de nuevas trayectorias de vida a partir del acceso a conocimientos, experiencias y vínculos con el mundo del trabajo.
En esa línea, Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT, expresó la importancia de que los adolescentes puedan encontrar en el trabajo una alternativa para proyectar su futuro y construir su autonomía económica.
También planteó la necesidad de que este tipo de experiencias trasciendan las iniciativas puntuales y puedan consolidarse como políticas públicas sostenidas en el tiempo, que permitan a las personas privadas de libertad acceder a oportunidades reales de formación e inserción laboral.
“El proyecto está sustentado en una ética del trabajo y en una perspectiva que aporta el saber hacer de los trabajadores y la cosmovisión de la clase trabajadora. En el trabajo no se desarrollan solo relaciones económico-sociales, también se despliegan relaciones cognitivas, porque el trabajo genera conocimiento. El objetivo es que la acción de la clase trabajadora junto a la institucionalidad les brinde a los jóvenes las condiciones para que puedan tener trayectorias de vida diferentes”, afirmó Abdala.
Y sostuvo que una parte importante de la resolución de la vida y también de los problemas de la seguridad, “pasa por la generalización de las oportunidades de educación y trabajo para los sectores que han sido en esta sociedad, históricamente y por múltiples generaciones, los sectores más vulnerados”.




